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jueves, 11 de septiembre de 2008

A propósito de nada

" No es el nacimiento, el matrimonio o la muerte, sino la gastrulación, lo que llega a ser verdaderamente el período más importante de tu vida ".

Lewis Wolpert (1986)

viernes, 28 de marzo de 2008

Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan.

Es estrictamente necesario que conozcan esta maravilla literaria,es de Sor Juana Inés de la Cruz,usted puede,si quiere,encontrar su biografía en,http://www.mexicodesconocido.com.mx/,esta mujer es genial !.

Ahora,querida/o Lector/a, leer y empapaparse de esta maravillosa redondilla.

Hombres necios que acusáis a
la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,

y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia

hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,

pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena

que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar

y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.


Posdata : este poema claramente es dedicado para nadie en mi vida real que conozca o que haya conocido, así que no os preocupéis. Ahora, claro para algunos y no para todos, sería recomendable que lo leyeran y procesaran. En una de esas, les sirve para alguna cosa.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Tan Insoportable clasificación del Ser

Durante estos días donde ha sobrado la ansiedad y faltado la inspiración, leí un libro del checo Milán Kundera llamado "La insoportable levedad del ser". Qué decir del título : que suena rimbombante, tirado a existencialismo barato o sólo un título. Clasifiquelo como quiera.Da igual.
El asunto es que hubo varias partes del libraco que me gustaron y quiero que usted también disfrute de este extracto de la novela.

"Entre los hombres que van tras muchas mujeres podemos distinguir fácilmente dos categorías. Unos buscan en todas las mujeres su propio sueño, subjetivo y siempre igual, sobre la mujer. Los segundos son impulsados por el deseo de apoderarse de la infinita variedad del mundo objetivo de la mujer.


La obsesión de los primeros es lírica : se buscan a sí mismo en las mujeres, buscan su ideal y se ven repetidadamente desengañados porque un ideal es, como sabemos, aquello que nunca puede encontrarse. El desengaño que los lleva de una mujer a otra le brinda a su inconstancia cierta disculpa romántica, de modo que muchas mujeres sentimentales pueden sentirse conmovidas por su terca poligamia.


La segunda obsesión es épica y las mujeres no ven en ella nada conmovedor : el hombre no proyecta sobre las mujeres un ideal subjetivo; por eso todo le resulta interesante y nada puede desengañarlo. Y es precisamente esa incapacidad para el desengaño la que contiene algo de escandaloso. La obsesión del mujeriego épico le produce a la gente la impresión que no se ha pagado nada a cambio de ella ( no se ha pagado con el desengaño).


Debido a que el mujeriego lírico persigue siempre al mismo tipo de mujeres, nadie se da cuenta de que cambia de amantes; los amigos le crean permanentementes conflictos porque no son capaces de diferenciar a sus amigas y les atribuyen siempre el mismo nombre.


Los mujeriegos épicos se alejan cada vez más, en su búsqueda del conocimiento, de la belleza femenina convencional, de la que se han hartado rápidamente, y terminan indefectiblemente como coleccionistas de curiosidades. Saben que lo son, les da un poco de vergüenza, para no poner a los amigos en aprietos, no suelen salir públicamente con sus amantes."